Esta semana durante la clase nos
dedicamos a organizar el evento de entrega de diplomas de la incubadora. Entre
maestro de ceremonias, el que toma vídeo, el que toma las fotos, el que acomoda
a los niños, el que entrega las invitaciones y toooodas las demás opciones de
participación que teníamos, a mí me tocó ser la instructora oradora.
La verdad no tuve mucha opción de elegir en qué comisión quería participar (la maestra utilizó la técnica milenaria del “dedazo”), parece que estoy predestinada para ese tipo de trabajos. Pero bueno, la verdad no me desagrada para nada expresar mi punto de vista.
La verdad no tuve mucha opción de elegir en qué comisión quería participar (la maestra utilizó la técnica milenaria del “dedazo”), parece que estoy predestinada para ese tipo de trabajos. Pero bueno, la verdad no me desagrada para nada expresar mi punto de vista.
Y como es tradición, en esta clase
también tuvimos un trabajo en equipo, hicimos diapositivas y las expusimos (los
que alcanzaron). Esta vez los temas se orientaron hacia el ejercicio de la
profesión de una forma ética.
En la comunidad
Para
nosotras, esta es la penúltima semana en la incubadora. Debería de ser la
última pero como dos lunes fueron de asueto, debemos una semana de clases más.
Durante estas clases revisamos los últimos temas que íbamos a ver e hicimos un repaso para el
examen final. Y como ya es costumbre, antes de cada clase los niños se esconden
bajo el escritorio para “sorprendernos” al llegar Edelmira y yo.
Esta
semana en particular, Carolina al inicio de la clase quiso pasar a apuntar la
carita triste y la carita feliz, nosotras la verdad ya ni nos acordábamos, pero
como que los niños se quedaron impuestos a eso.






Hola Génesis. Concuerdo que ya es costumbre trabajar de esta manera en clase y a veces cansa, pero bueno. En cuanto a la incubadora, nosotros también terminaremos la semana que viene y eso es muy triste =(. Que padre que los alumnos piensen que las van a sorprender hahaha. En fin, saludos
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