viernes, 26 de abril de 2013

Semana 14: Al fin vacaciones en la incubadora.

Dentro del salón de clases

Semana tras semana tengo problemas para recordar ¡¿qué fue lo que hicimos en clase?! A veces me da la impresión que es porque no hacemos nada relevante (además de renegar a todo lo que la maestra nos pone). O podría ser también porque me espero a último momento para realizar el blog jaja. Pero después de hacer un poco de memoria (y cuestionar a mis compañeros) recordé que durante la clase terminamos las exposiciones de la clase pasada de la ética en la profesión.

Además de las exposiciones usuales, tuvimos tiempo para realizar las próximas exposiciones sobre los conceptos de Voluntario, Solidario, y Sustentable. Pero por supuesto, todos preferimos salir temprano e irnos a nuestras casas. El trabajo puede esperar.

En la comunidad

¡Al fin se terminaron las clases en la incubadora! Y no podría estar más feliz de tener mis tardes de lunes y miércoles de vuelta. El lunes será la entrega de diplomas y también el último día que veamos a nuestros alumnos (que triste).

Es también en estos últimos días cuando las maestras debemos evaluar quién pasa el curso y quién no. A veces me siento como la maestra “mala” pero a nuestro parecer sólo una de las niñas debería pasar de nivel y es Carolina, pues sólo ella demuestra dominar los conocimientos necesarios.

Andrea, como es su costumbre, faltó el día en que se aplicaba el examen. Por lo que tuvimos que aplicarle el examen la clase siguiente y sus resultados no fueron buenos. Ella domina un poco los temas pero como que se pone muy nerviosa y duda de sus conocimientos. Respecto a Abel, no domina los temas de matemáticas ni tampoco la lectura y la escritura. Por lo que recomendaríamos que tomara un taller de lectoescritura primero.

Que solo una de nuestros tres alumnos pase el nivel, me hace dudar de nosotras como maestra. Pero también siento que debo tomar en cuenta la falta de dedicación de mis alumnos hacia el curso. Tanto Andrea como Abel faltaron muchísimo a las clases y eso, por supuesto, se vio reflejado en su aprendizaje.

Dejando de lado la parte académica, el día del convivio nos divertimos ¡como niñas! (literal). Primero comimos pizza y después salimos al patio a jugar con nuestros alumnos a los encantados (para bajar esa pizza jaja).

Los dejo con las fotos de la semana.











miércoles, 17 de abril de 2013

Semana 13: Posponiendo las vacaciones en la incubadora.

Dentro del salón de clases

Esta semana durante la clase nos dedicamos a organizar el evento de entrega de diplomas de la incubadora. Entre maestro de ceremonias, el que toma vídeo, el que toma las fotos, el que acomoda a los niños, el que entrega las invitaciones y toooodas las demás opciones de participación que teníamos, a mí me tocó ser la instructora oradora. 

La verdad no tuve mucha opción de elegir en qué comisión quería participar (la maestra utilizó la técnica milenaria del “dedazo”), parece que estoy predestinada para ese tipo de trabajos. Pero bueno, la verdad no me desagrada para nada expresar mi punto de vista.

Y como es tradición, en esta clase también tuvimos un trabajo en equipo, hicimos diapositivas y las expusimos (los que alcanzaron). Esta vez los temas se orientaron hacia el ejercicio de la profesión de una forma ética.





En la comunidad

Para nosotras, esta es la penúltima semana en la incubadora. Debería de ser la última pero como dos lunes fueron de asueto, debemos una semana de clases más.

Durante estas clases revisamos los últimos temas que íbamos a ver e hicimos un repaso para el examen final. Y como ya es costumbre, antes de cada clase los niños se esconden bajo el escritorio para “sorprendernos” al llegar Edelmira y yo.

Esta semana en particular, Carolina al inicio de la clase quiso pasar a apuntar la carita triste y la carita feliz, nosotras la verdad ya ni nos acordábamos, pero como que los niños se quedaron impuestos a eso.

Les comparto las fotos de las clases…






sábado, 13 de abril de 2013

Semana 12: ¡Feliz Cumpleaños Luis Abel!

Dentro del salón de clases

En la clase de esta semana nos pusimos de acuerdo con las fechas para dos eventos importantes de esta materia: la entrega de diplomas a los niños de la incubadora y el evento de ciudadanía de la materia de responsabilidad social. Como siempre, las fechas no funcionaban para todos, y en mi caso yo no podía asistir al evento de ciudadanía. Así que, junto con tres compañeras más (que tampoco estaban disponibles el día programado) nos tocó la decoración del stand. Más tarde, por fortuna, la maestra cambió la fecha del evento de ciudadanía. Lo cual me agradó mucho, pues de verdad tenía ganas de participar el evento.

Posteriormente, pasamos a revisar el código de ética de nuestra carrera. No fue difícil encontrar el de mi carrera (IIS), lo difícil era leer las treinta y tantas páginas que contenía, más aún cuando descubrí que lo importante se resumía en la última página.

El código de ética del ingeniero mexicano, me pareció muy predecible. Las cosas que contiene son muy obvias, no robarás, no matarás, no levantarás falsos testimonios… Aunque el código me parezca un poco tonto, debo admitir que su intención es buena. Hoy en día, vivimos en una sociedad tan carente de ética y humanidad. Y es por ello que surgen todos estos “códigos de ética” con la esperanza de hacernos reflexionar (aunque sea un “poquitito”). Y es precisamente muy “poquitito” lo que logran, a mi parecer.

Considero que el problema de ética en nuestro país no se debe a si firmaste un código de ética o no al graduarte, sino que proviene de algo más profundo. Para mí, la ética proviene de un conjunto de “factores” que entran en juego desde que eres pequeño. Primero, de la educación que recibes (ya sea de tus padres o tus maestros). Después, de la forma en que se comporta la gente cercana a ti (familiares, amigos, compañeros, vecinos). Y por último, de la forma en que se comporta el resto de la sociedad (aquí entra lo que ves en la televisión). Teniendo todos estos “modelos a seguir”, ya es ahí cuando entra tu criterio, en dónde tú decides por cuál de ellos te vas a dejar influenciar (por lo que te enseñaron, por lo que hacen en tu familia, o por lo que hace la mayoría).

La verdad, es la primera vez que me pongo a pensar en ¿qué es lo que hace que la gente tenga ética (o no la tenga)? No sé si lo que digo arriba sea lo correcto o no, simplemente es lo que a mis 20 años de vida intuyo que es lo que pasa. Puede que sí, puede que no, puede que tal vez… No lo sé, no estoy segura. Pero de lo que sí me encuentro plenamente convencida es de lo que dice la frase que les comparto a continuación:

“El ejemplo no es la mejor forma
de enseñar, es la única.”  
~ Albert Einstein.

En la comunidad

Por su parte en la comunidad, fue nuevamente la semana de parciales (para los maestros) pero seguíamos teniendo que ir a dar clases en la incubadora, así que ya se imaginarán. ¡Todo el peso del mundo en nuestros hombros!

Dejando los dramas, esta semana también celebramos el cumpleaños de Luis Abel (cumplió 7 años). Llegó la clase del lunes diciendo que al día siguiente cumplía años, así que le celebramos el lunes y le compramos unos pingüinos. Creo que las otras dos niñas se pusieron celosas pues enseguida empezaron a comentar que sus cumpleaños eran el 8 de Mayo, y no recuerdo bien la otra fecha.

Todos esos celos me hacen recordar cuando yo era niña y me comportaba de la misma manera, o quizás peor. No soy una persona que ame a los niños (sobre todo a los más pequeñitos que son bien enfadositos jaja), pero supongo que todos los niños tienen un no sé qué que qué se yo, que nos hacen exclamar a todos un “awww” de ternura de vez en cuando.  Los dejo con las fotos.

viernes, 5 de abril de 2013

Semana 11: Ausentes.

Dentro del salón de clases

De vuelta a clases después del puente. Quedaron algunas exposiciones pendientes de la clase pasada, así que el trabajo de la Norma ISO 26000 apenas este lunes la expusimos. Y ahora se acumularon las nuevas exposiciones de IKEA que preparamos, y es un cuento de nunca acabar pues a nuestra clase del lunes le tocan muchos puentes.

Durante esta clase también revisamos las evaluaciones que nos hicieron nuestros alumnos. Como el día en que aplicaron la encuesta faltaron dos de mis alumnos, sólo Carolina la contestó. Su evaluación de Edelmira y mía fue muy buena, lo cual nos llenó de alegría. Algo curioso de esta evaluación es que su respuesta final a la pregunta "¿Qué recomendaciones le darías a tu maestro" fue: "les ayudaría con sus cosas", lo cual no tuvo mucho sentido para nosotras por lo que creemos que se confundió (aunque eso nos demuestra es una niña muy linda). 

Al haber sido solamente una evaluación no hubo mucho para retomar de dicha dinámica. Sin embargo, la evaluación tan positiva por parte de Carolina, por su puesto nos motiva a seguir haciendo las cosas bien e incluso mejor.

Respecto al compromiso de la huella ecológica (yo hice varios), el único que me faltaba cumplir era el de encender el aire acondicionado sólo cuando fuera necesario. Quiero presumirles que lo he estado logrando, claro, ahorita en primavera todavía es factible. Con un abanico y la ventana abierta parece ser suficiente. Por lo pronto, estoy ahorrando lo más posible de energía ahorita en primavera cuando aún puedo porque en verano la verdad no creo que el aire acondicionado tenga descanso.

En la comunidad

Con el temor de que los alumnos no fueran, nos presentamos a la incubadora el lunes. Por fortuna, Carolina y Abel estaban ahí. Andrea no así que supusimos que seguía de vacaciones. Dimos la clase y nos preparamos para la siguiente. Cual fue nuestra sorpresa al llegar el miércoles y encontrar el salón vacío. Ninguno de los niños había ido a su clase pasada y tampoco venían a la clase de matemáticas. Quizá lo más extraño fue que hayan faltado a la del miércoles y no a la del lunes.

Ni hablar, el tema tendrá que esperar hasta la próxima semana. Aunque la verdad con el tiempo encima (y la poca asistencia) no creo que alcancemos a terminar todos los temas que habíamos planeado en un principio. Los dejo con las fotos.